Estirar los músculos antes de someterlos a un esfuerzo, siempre es importante. Pero quizá lo sea más cuando las temperaturas son bajas como en invierno donde el frío dificulta en gran medida la preparación del músculo para la actividad deportiva.

Cualquier deportista ha oido hablar de los estiramientos. Luego hay quienes nunca han estirado excepto en la cama al levantarse por la mañana, y a quienes les parece algo que no vale para nada. Pero lo cierto es que los estiramientos son muy importantes, pero hay que hacerlos bien.

En invierno, el músculo está más frío que en verano, es lógico que cueste más calentarlo para iniciar una actividad deportiva, pero hay que tener mucho más cuidado con él, ya que esta baja temperatura hace que tengamos que trabajar los estiramientos con más mimo, una mala sesión de estiramientos puede ocasionar una lesión.

Cuando yo competía, nunca estiraba antes de montarme en la bici, siempre me daba una pequeña vuelta antes de forma muy suave para calentar un poco antes de estirar. Siempre me fué bien, pues una vez estirando en "frío" me hice daño y jamás lo volví a hacer así. Así que por eso cambié la forma en la que estirar.

Otra forma de estirar es haciendo las cosas con cabeza y jamás haciendo "rebotes". Los rebotes estiran en exceso los músculos, es mejor hacerlo progresivamente sin llegar al dolor. No porque duela más se está estirando mejor.

Cuando estamos estirando o el fin de estirar, no es otro que calentar el músculo, preparar el cuerpo para que el impacto de empezar a hacer ejercicio no sea tan brusco. En realidad no queremos convertirnos en el hombre de goma, ni tenemos que poner la cabeza entre las rodillas sin doblar estas. Se trata de calentar, y por el simple echo de estirar "sin dolor" el músculo ya calienta por si solo. ¿Que lo quieres calentar más? Aumentas el tiempo de estirado con cada postura o vuelves a empezar. Pero no te pases estirando o lo puedes pagar caro.

Otra cosa importante del deporte es la fase de enfriamiento. El enfriamiento es la vuelva a la calma, es decir, el ejercicio se tiene que detener de forma un poco progresiva. Ese último sprint que haces al llegar a casa y parar tu máquina (corazón) cuando vas a 170 pulsaciones, no es nada bueno. Si te entran ganas de hacer una tontería de estas, dedicate 10 minutos más a que el corazón vuelva a un estado de calma progresivamente. Esto es bueno para tu corazón y para asimilar el ejercicio de una forma más eficaz, además de aumentar las garantías de una mejor y más rápida recuperación.

Recuerda: calienta con cabeza y enfría antes de parar.